Un dios llamado Polanski
(...) el público había podido disfrutar de una auténtica delicia: Un dios salvaje, la última película de Roman Polanski. El franco polaco se mete esta vez en el barullo de una discusión en principio intrascendente en la que dos parejas tratan de arreglar -amistosamente- una agresión del hijo de una de ellas al vástago de la otra. Basado en la magnífica obra de teatro de Yasmina Reza, quien firma el guión a medias con Polanski, Un dios salvaje es, para entendernos, algo así como la historia de un elegante cuarteto de cuerda obligado a meterse en un trastero minúsculo con la calefacción a tope. Aún siendo civilizados, aquellos adultos, todos ellos de clase media-alta y excelentes reputaciones acabarán rompiendo violines y violonchelos en las cabezas del prójimo. Valga la metáfora para escenificar lo que se vive como una obra de teatro con ademanes claustrofóbicos que Polanski transforma en una desopilante comedia negra (negrísima) con hamster incluído y la -desternillante- demostración de que el vómito puede ser una auténtica arma arrojadiza.
Con una cámara que no se nota y no molesta el director de Lunas de hiel o El escritor traza una línea que separa la decencia y el sentido colectivo del fiero deseo de que uno siente a veces de estrangular al vecino, sea cual fuere el motivo. Naturalmente los dos matrimonios, interpretados con brillantez por Jodie Foster y John C. Reilly, y Christoph Waltz y Kate Winslet respectivamente, cruzarán la línea en lo que resulta ser un espectáculo maravilloso, una lección de cine rabiosamente clásico en su concepción. Perfecto en su ejecución, con una escenografía invisible que va adquiriendo entidad a medida que el filme empieza a rodar cuesta abajo (obra del legendario Dean Tavoularis) y toneladas de mala leche resbalando por las esquinas del celuloide, la última de Polanski es un aviso para navegantes: al realizador le queda cuerda para rato.
Fuente: www.elpais.com 01 de septiembre de 2011Con una cámara que no se nota y no molesta el director de Lunas de hiel o El escritor traza una línea que separa la decencia y el sentido colectivo del fiero deseo de que uno siente a veces de estrangular al vecino, sea cual fuere el motivo. Naturalmente los dos matrimonios, interpretados con brillantez por Jodie Foster y John C. Reilly, y Christoph Waltz y Kate Winslet respectivamente, cruzarán la línea en lo que resulta ser un espectáculo maravilloso, una lección de cine rabiosamente clásico en su concepción. Perfecto en su ejecución, con una escenografía invisible que va adquiriendo entidad a medida que el filme empieza a rodar cuesta abajo (obra del legendario Dean Tavoularis) y toneladas de mala leche resbalando por las esquinas del celuloide, la última de Polanski es un aviso para navegantes: al realizador le queda cuerda para rato.
Link de descarga (1, avi, v.o.s.e.):
http://www.fileserve.com/file/AycXdhX/Carnage.avi
Fuente: www.deacalobajas.com.ar

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