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martes, 31 de agosto de 2010

"Como ciudadanos, perdimos el control sobre la política"

Roberto Gargarella
La protesta social tiene sus orígenes en el incumplimiento del Estado, advierte el jurista

Mori Ponsowy Para LA NACION

"Hoy, como ciudadanos, hemos perdido el control sobre la política y sobre la vida pública. Es lo contrario de un proyecto progresista, que exige, ante todo, romper con la desigualdad económica y la de- sigualdad política."

El jurista argentino Roberto Gargarella, reconocido por sus aportes en materia de derecho constitucional, es consciente de que la Argentina tiene una Carta Magna "muy exigente". Y sostiene que "ver la distancia que hay entre los compromisos constitucionales y la práctica constitucional es muy dramático, pero también muy apasionante".

Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires (UBA), con un máster en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Chicago, Gargarella, de 44 años y autor de más de una veintena de libros, investigó recientemente y escribió acerca de los límites a la respuesta penal punitiva, la teoría constitucional y la concepción deliberativa de la democracia.
Carlos Alberto Da Silva

lunes, 30 de agosto de 2010

INSOLVENCIA SOBERANA

Por ANA JULIA BUZZEO/ SILVANA MUCCI/MIGUEL VOLONTÉ

Abstract: Se exponen los fundamentos y el texto de un proyecto de ley nacional que establece un Régimen de Insolvencia Soberana. En esencia, se prevé un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana, la clasificación de la deuda en legítima e ilegítima, la preferencia de los acreedores de buena fe sobre los acreedores que concedieron créditos abusivos, la subordinación de los créditos abusivos y la aplicación analógica de los principios del derecho concursal. Se prevé asimismo un acuerdo obligatorio que deberá garantizar por un lado los derechos de los acreedores y por el otro los derechos humanos, sociales y económicos y el derecho al desarrollo del estado deudor. Dicho Acuerdo deberá ser homologado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.

No obstante, en nuestra opinión no resulta viable un proyecto nacional. Consideramos más apropiado una propuesta global, para la solución de los conflictos sobre deuda externa impagable a escala global, que incorpore a todas las categorías de deudores soberanos y de acreedores, sujetos a un tratamiento homogéneo; estableciendo un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, en el marco de un código financiero internacional, que contemple la búsqueda de soluciones apegadas a la legalidad y legitimidad de las deudas y los derechos humanos.


domingo, 29 de agosto de 2010

SUITE FRANCESA de IRÈNE NÉMIROVSKY

Irene Nemirovsky, una victima del nazismo que narro esos años en una obra maestra

Bajo el oprobio
Mario Vargas Llosa
Para LA NACION, sábado 28 de agosto de 2010

Irene Némirovsky conoció el mal, es decir, el odio y la estupidez, desde la cuna, a través de su madre, belleza frívola a la que la hija le recordaba que los seres humanos envejecen y se afean; por eso, la detestó y mantuvo siempre a una distancia profiláctica. El padre era un banquero que viajaba mucho y al que la niña veía rara vez. Nacida en 1903, en Kiev, Irène se volcó a los estudios y llegó a dominar siete idiomas, sobre todo el francés, en el que más tarde escribiría sus libros. Pese a su fortuna, la familia, por ser judía, se vio hostigada ya en Rusia en el tiempo de los zares, donde el antisemitismo campeaba. Luego, al triunfar la revolución bolchevique, fue expropiada y debió huir, a Finlandia y Suecia primero y, finalmente, a Francia, donde se instaló en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas y, pese a sus múltiples empeños, ni Irène ni su marido, Michel Epstein, banquero como su suegro, pudieron obtener la nacionalidad francesa. Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.

En los años veinte, las novelas de Irène Némirovsky tuvieron éxito -sobre todo, David Golder , llevada al cine por Julien Duvivier-, le dieron prestigio literario y fueron elogiadas incluso por antisemitas notorios como Robert Brasillach, futuro colaboracionista de los nazis ejecutado a la Liberación. No eran casuales estos últimos elogios. En sus novelas, principalmente en David Golder , la autora recogía a menudo los estereotipos del racismo antijudío, como su supuesta avidez por el dinero y su resistencia a integrarse en las sociedades de las que formaban parte. Aunque Irène rechazó siempre las acusaciones de ser un típico caso del "judío que odia a los judíos", lo cierto es que hubo en ella un malestar y, a ratos, una rabia visceral por no poder llevar una vida normal, por verse siempre catalogada como un ser "otro" debido al antisemitismo, una de las taras más abominables de la civilización occidental. Eso explica, sin duda, que colaborara en revistas como Candide y Gringoire , fanáticamente antisemitas. Irène y Michel Epstein comprobaron en carne propia que no era fácil para una familia judía "integrarse" en una sociedad corroída por el virus racista. Su conversión al catolicismo en 1939, religión en la que fueron bautizadas también las dos hijas de la pareja, Denise y Elizabeth, no les sirvió de nada cuando llegaron los nazis y dictaron las primeras medidas de "arianización" de Francia, a las que el gobierno de Vichy, presidido por el mariscal Pétain, prestó diligente apoyo.

Carlos Alberto Da Silva

jueves, 26 de agosto de 2010

¿QUÉ ES LA JUSTICIA GLOBAL?

Por Thomas Pogge

Una búsqueda bibliográfica sobre .justicia global. nos indica que ésta es una expresión nueva y prominente –hay más libros y ensayos sobre ella en lo que va de milenio que en el precedente, al menos por lo que nos pueden decir los ordenadores. Por supuesto, algunos de los grandes asuntos que se debaten en la actualidad bajo el epígrafe de .justicia global. han sido debatidos durante siglos desde los comienzos de la civilización. Pero éstos fueron discutidos bajo diferentes rótulos, como .justicia internacional., .ética internacional. y la .ley de las naciones. (law of nations). Este artículo explora la significatividad de este cambio en la terminología. Tras más de tres décadas de implicación en este giro, me doy cuenta de que es probable que en mi reconstrucción refleje algún elemento personal, debido a los motivos específicos e ideas que han animado mi pensamiento y mis escritos. No es este, por lo tanto, un informe académico objetivo, escrito desde una perspectiva distanciada. En todo caso, es demasiado pronto para ese cometido.

Introducción.

Durante siglos, la reflexión moral aplicada a las relaciones internacionales se ha centrado fundamentalmente en cuestiones de guerra y paz. Estos problemas son todavía importantes y ampliamente discutidos. Sin embargo, el incremento de la interdependencia global y la erosión de la soberanía a partir de la Segunda Guerra Mundial han hecho que otros temas adquieran mayor prominencia. Las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos reflejan los esfuerzos para establecer, de un modo globalmente uniforme, unos estándares mínimos para el tratamiento de los ciudadanos dentro de sus respectivos países. Las instituciones de Breton Woods y posteriormente la Organización Mundial del Comercio (OMC) modelan fuertemente las posibilidades económicas de los países y sus ciudadanos. Las
organizaciones globales y regionales, de un modo más notable el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Unión Europea, han adquirido competencias y funciones políticas que tradicionalmente se habían concebido como pertenecientes a los gobiernos nacionales.

Estos desarrollos son en parte una respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial, pero también son impulsados por las innovaciones tecnológicas que limitan el control que los gobiernos pueden ejercer dentro de sus jurisdicciones. Así, la industrialización conlleva enormes consecuencias que ningún país puede evitar, con efectos sobre la cultura y las expectativas, sobre la biodiversidad, el clima, los océanos y la atmósfera. Las nuevas tecnologías de la información hacen más difícil el controlar la información a disposición de una población nacional. Muchos de los bienes demandados por los consumidores más ricos de todo el mundo requieren componentes importados de otros países. Las preocupaciones tradicionales respecto a la justa
organización interna de las sociedades y las reglas morales que gobiernan la guerra ignoran elementos de enorme trascendencia del mundo moderno.

Carlos Alberto Da Silva

miércoles, 25 de agosto de 2010

Ha nacido un nuevo principio constitucional

La siguiente nota fue publicada en el diario La Nación de Argentina, el domingo 12 de noviembre de 2006. Aunque su autor, el Dr. Mariano Grondona, hoy no cuenta con la simpatía y el reconocimiento de antes, creo que esta nota fue de algún modo premonitoria; específicamente, en cuanto a lo que el matrimonio presidencial se refiere. Nótese que la Constitución de la Provincia de Río Negro de 1988, prohibe en su art. 172 "INHABILIDADES" que: "No pueden ser elegidos gobernador o vicegobernador:
1. Los cónyuges y parientes hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad del gobernador o vicegobernador, en el mismo período o en el siguiente al mandato ejercido.(...)"
A continuación, la nota:

Ha nacido un nuevo principio constitucional

En un célebre pasaje de su historia de Roma, el griego Polibio se preguntó cuál era el mejor régimen político de los conocidos hasta entonces (Polibio escribía en el siglo II a.C.). Después de un detallado análisis, seleccionó dos "finalistas": la ciudad griega de Esparta y la República Romana. Esparta había recibido su Constitución del legendario Licurgo y no la había cambiado ni un ápice a lo largo de los siglos. Esto llevó a grandes pensadores como Platón a admirar a Esparta por su estabilidad.

Polibio no estuvo de acuerdo con Platón porque una cosa es la "estabilidad" y otra la "rigidez" de las instituciones. Por ser "rígida", explicó Polibio, Esparta no supo adaptarse a las cambiantes condiciones de la historia. Por eso le confirió el premio al mejor régimen político de la historia, a la República Romana, porque ella, sin dejar de ser estable y exitosa, supo desarrollar una Constitución flexible , capaz de incorporar nuevos principios cuando las circunstancias lo exigieran. Roma nunca tuvo una Constitución escrita como las que hoy conocemos. Fue aprobando, eso sí, lo que hoy llamaríamos "leyes constitucionales" apropiadas a las crisis y a los tiempos. Esas leyes duraron siglos, pero siempre quedaron abiertas a la innovación.

Valgan estas líneas como una introducción al profundo cambio constitucional que la Argentina, hoy, está experimentando. Nuestro régimen político, en efecto, ya no es el mismo desde el momento en que el pueblo misionero, en representación del pueblo argentino, le dijo que no a la reelección indefinida.

http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=857958


Carlos Alberto Da Silva