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jueves, 23 de junio de 2011

China liberó a un artista opositor que estuvo preso por 80 días

Es Ai Weiwei. Nadie conoció el sitio de su arresto. Y, además, no tuvo proceso.
Por David Brunat
Beijing ESPECIAL

               EN CASA. AI WEIWEI VOLVIO A SU ESTUDIO AYER, PERO AUN QUEDAN DETENIDOS 
               VARIOS DE SUS COLABORADORES.

A Beijing le bastaron tres breves párrafos para anunciar la liberación del artista Ai Weiwei, detenido por la policía y en paradero desconocido desde el pasado 3 de abril. “Ai Weiwei ha sido liberado bajo fianza debido a su buena actitud al confesar sus crímenes, así como por la enfermedad crónica que padece,” indicó la agencia estatal de noticias Xinhua . Sus crímenes son, según el gobierno, estrictamente económicos. Su enfermedad, diabetes e hipertensión. “La decisión viene también en consideración del hecho de que Ai ha dicho repetidas veces que está dispuesto a pagar todos los impuestos que ha evadido”, prosigue la nota.

Así terminan los 80 días de cautiverio del artista y activista chino más conocido a nivel internacional, célebre por su crítica desnuda y punzante a la dictadura comunista y su defensa de la democracia y los derechos humanos. En el comunicado no se hace referencia a cargos pendientes ni a otras obligaciones judiciales, lo que invita a suponer que tras conseguir su confesión y asegurarse el pago de una suma sin concretar, Beijing se da por satisfecho con el castigo.

Si se confirma la ausencia de juicio, ganaría todavía más peso la versión de que Ai Weiwei fue detenido por su disidencia política y no por delitos económicos. El gobierno chino insistió en que el caso no tiene nada que ver con los derechos humanos y la libertad de expresión sino con el fraude fiscal, pero contradictoriamente nunca formuló una acusación formal ni, tal vez, siquiera haya juicio. Tampoco informó en ningún momento de la detención a la familia, un hecho que según apuntan los abogados, vulnera la legislación china.

Nada más ser liberado, Ai Weiwei acudió a su estudio de Beijing, donde presuntamente pasó la noche. Desde la puerta, Ai agradeció el apoyo que le han mostrado miles de personas de todo el mundo durante su encierro. “Estoy de vuelta con mi familia. Estoy bien, feliz”, afirmó escuetamente. De su detención y reciente liberación no habló una sola palabra (“por favor, entiéndanme”) ya que todavía es muy pronto y su libertad es sólo bajo fianza.

Twitter se volcó con la noticia. A pesar de que la plataforma está censurada en China y de que la nota de Xinhua apareció bien entrada la noche, muchos internautas sortearon la censura y condensaron en 140 caracteres su enorme felicidad. Sin embargo, hubo un motivo para contener la euforia: los cuatro colaboradores de Ai Weiwei detenidos junto al artista y que todavía siguen en paradero desconocido. En concreto, se trata de su primo y chófer, su contable, uno de los diseñadores de su estudio y un amigo periodista.

La detención de Ai Weiwei desató las condenas de los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Taiwán, Australia y Japón, además de la Unión Europea, así como de la comunidad artística mundial. Cientos de abogados, activistas, intelectuales, artistas y blogueros desaparecieron o fueron interrogados o detenidos por las autoridades en los últimos meses, en medio de la campaña de represión más grave de los últimos 20 años.

Pocos, sin embargo, pensaban que China se atrevería con Ai Weiwei, quien en el momento de ser detenido exhibía en la prestigiosa Galería Tate de Londres su última creación, consistente en inundar el suelo con 100 millones de pipas de porcelana. Ahora, falta saber hasta qué punto sus 80 días de castigo servirán para rehabilitarle y hasta dónde alcanza su renovada libertad.

Perfil de Ai Weiwei
De familia artista, su padres poetas Ai Qing y Gao Ying también estuvieron presos por causas políticas en los años ‘50. Ai estudió en la Academia de Cine de Beijing, donde nació, y luego fue parte del grupo artístico Stars. En los ‘90 vivió en EE.UU. Al volver a China, allí y en diversos países del mundo realizó varias exposiciones y curadurías. Sus choques con el gobierno se ahondaron al criticar la mala calidad de las escuelas destruidas por el terremoto de Sichuan en 2008.

Antecedentes
Otro preso famoso. Además del caso Ai Weiwei, otro que significa un gran dolor de cabeza para el gobierno chino es el de Liu Xiabao. Intelectual disidente, recibió este año el Premio Nobel de la Paz, aunque obviamente no pudo viajar a Noruega a recibirlo por estar detenido desde 2009. Los organizadores del Nobel lo definieron como artífice de una “lucha larga y no violenta a favor de los derechos humanos fundamentales en China”. Para el gobierno chino, fue una afrenta y así lo dijo al Comité noruego, al que acusó de violar sus propios principios al honrar a un “criminal” que, según China, incita a la “subversión contra el Estado”.

Fuente: http://www.clarin.com/ del jueves 23 de junio de 2011

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